Bioshock 2 es un gran juego; se nota desde los primeros segundos de su inicio, en su modo normal de historia para un jugador. Sin embargo, esto no es todo lo que trae…
Algo novedoso en esta secuela, y que ha sido motivo de discusión a lo largo y ancho de la red, es la incorporación de un modo multijugador. Muchos se han quejado, al argumentar que Bioshock no necesita de un modo online competitivo.
Así que después de disfrutar unas cuantas horas del modo normal de un jugador, me dispuse a descubrir de que se trataba este supuestamente innecesario modo online.
Me llevé una grata sorpresa, debo decir, ya que en lo personal no esperaba gran cosa. Sin embargo, mis primeras impresiones fueron positivas. Me gustó jugar en “capturar a la Little Sister”, que no es más que una versión del clásico CTF (capture the flag) que tenemos con cada First Person Shooter que sale.

En este modo, dos equipos de Splicers se disputan a una Little Sister; el equipo ofensivo debe llevarla a su característico hoyo en la pared para anotar un punto a favor. Dentro del equipo defensor, uno de los jugadores tomará (aleatoriamente) el rol de Big Daddy, el protector principal de la pequeña niña.
El Big Daddy es vulnerable, sí, pero es mucho más fuerte y resistente que un Splicer, tiene mayor poder de ataque y es, en definitiva, la línea principal de defensa del equipo.
Cuando el Big Daddy muere, no regresa al juego, y el jugador que lo controlaba retoma la forma de un simple y deforme Splicer.
Después de jugar un par de divertidas horas en ese modo de juego, me llegó la esperada oportunidad de convertirme en un Big Daddy. ¡Por fin! Ahora sí… ¡¡¡agárrense!!! Con tanto potencial de fuego a mi disposición y mi resistencia inusual a los ataques enemigos, no había forma de perder… ¡oh! que equivocado estuve; mi primer desempeño como Big Daddy en el modo multijugador no pudo ser peor. En dos minutos mi tremenda barra de energía había sido reducida a… nada, prácticamente, y estaba a un pelo de sucumbir ante los plasmids y disparos de los Splicers enemigos. ¡A la pobre Little Sister le tocó un pésimo Big Daddy primerizo!

Con un pixel de energía (literal) me oculté tras mis compañeros splicers con la intención de prolongar mi agonía (igualito al de la foto). Deberían haberme visto: tremendo mastodonte ocultándose lejos de las miradas enemigas mientras la voz chillona de uno de mis jóvenes compañeros gringos (de esas que se escuchan muy seguido en Xbox LIVE) pronosticaba -con tono burlón- mi inevitable muerte.
Al final, sucumbí ante el enemigo y mi equipo se quedó sin su Big Daddy.
No perdimos, a pesar de mi apestoso desempeño. El equipo fue lo suficientemente bueno para sobrevivir y proteger a la Little Sister sin necesidad de un Big Daddy, pero mi primera vez como uno pasó con más pena que con gloria. De hecho, ¡cómo me habrá ido de mal que ni siquiera me dieron mi achievement de “Disgustin Frankenstein”! (convertirse por primera vez en un Big Daddy en un juego online público).
Así de mal me fue.
Pero voy a regresar y redimirme. Lo juro!!!












